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Grupo Lappí, vista puesta en su expansión

La mejora de la integración entre empresas de manipulado de etiquetas es una tendencia consolidada, pero en opinión de la sevillana Grupo Lappí Etiquetas, el sur de Europa aún va por detrás del norte del continente. Con dos plantas en España, a las que se ha sumado recientemente un centro de producción en la vecina Portugal, la empresa ha fijado la vista más allá de la Península Ibérica, con ambiciosos planes para su expansión continuada.

Su completa cartera tecnológica también se ha ampliado con la incorporación de impresión offset semirotativa mediante la instalación de una máquina MLP de Miyakoshi.

Fundada en 1959 por el padre del actual presidente y CEO, Antonio Lappí, la empresa se alejó de su foco inicial en la impresión comercial para centrarse en la producción de etiquetas de cola húmeda a mediados de los años setenta. En 1990, sumó las etiquetas autoadhesivas a su oferta. En la actualidad, éstas suponen el 40 % de la producción, siendo las etiquetas de cola húmeda el 48 %, y el resto se dedica a mangas retráctiles y etiquetas envolventes. La mayor parte de la producción, en torno al 85-90 %, se destina a los mercados de alimentos y bebidas, y el resto se orienta a productos cosméticos, farmacéuticos y de limpieza del hogar.

Tras una temporada en Leeds, en el convertidor de etiquetas británico Jarvis Porter, Antonio Lappí se sumó al negocio familiar en 1998. Desde entonces, la empresa ha impulsado su inversión en nuevas tecnologías y ha ampliado notablemente su huella local e internacional.

Expansión

Grupo Lappí inició su expansión desde sus oficinas centrales en Sevilla con la adquisición de la barcelonesa Gràfiques Martorell en 2004, a la que se sumó la también catalana Gràfiques Llopart en 2013.

La expansión internacional llegó en 2019, cuando Grupo Lappí compró Gráficas Calipolense, el mayor impresor de etiquetas para el mercado alimentario de Portugal. La compra incluía dos plantas en el país, una dedicada a la producción de etiquetas autoadhesivas y otra a las etiquetas de cola húmeda.

El 53 % del negocio de Lappí se genera en España y Portugal, mientras que el 47 % procede de las exportaciones. De estas últimas, el 80 % se destinan a Europa –sobre todo Bélgica, Francia, Alemania, Holanda y el Reino Unido. El resto se exporta a América del Sur y África.

La compra de Gráficas Calipolense trajo consigo una cartera de clientes en las antiguas colonias africanas de Portugal, como Angola, Cabo Verde, Mozambique y São Tomé y Príncipe. Lappí también vende etiquetas a Benín, Guinea Ecuatorial y Marruecos. ‘Hay algunos mercados de África –como Guinea Ecuatorial– con una gran demanda de etiquetas de cola húmeda y envolventes: cola húmeda para las etiquetas de cervezas y envolventes para las etiquetas de agua’, señala Antonio Lappí. ‘El mercado de etiquetas sensibles a la presión está creciendo, aunque muy lentamente. Pero las etiquetas de aplicación de cola siguen teniendo ventaja, ya que son mucho más rentables’.

Con una trayectoria de liderazgo consolidada en la Península, Grupo Lappí no da por terminada su expansión y, antes de que termine el año, ya ha programado una nueva adquisición. Se han firmado varios acuerdos NDA con empresas de España y Portugal, así como en Francia, un país que, en palabras de Antonio Lappí, «nos interesa mucho».

«Si miramos a los grupos de conversión de etiquetas de Europa, la mayoría se concentran en el norte del continente. Las empresas de Alemania se han expandido hacia el este; otras se han formado en el norte. Sin embargo, en el sur apenas ha habido consolidación. Existe potencial para un grupo que abarque España, Portugal, Francia e Italia, por ejemplo. El sur de Europa necesita una concentración similar a la del norte del continente».

¿Puede Grupo Lappí convertirse en un grupo líder en la zona? «Queremos crecer exponencialmente, de manera orgánica y a través de adquisiciones», afirma Lappí.

Sin embargo, la ambición de la empresa no se limita al continente europeo. «Estamos mirando a Norteamérica como posible lugar para abrir un centro de producción. Pero podría seguir un modelo diferente y más innovador, por el que coloquemos equipos de impresión en la fábrica de un cliente allí, por ejemplo. La pandemia nos ha mostrado la importancia de poder contar con proveedores locales».

¿Qué busca la empresa cuando decide adquirir otro negocio? «Un buen balance contable, sin duda. Pero las personas también son importantes. Nunca compraríamos una empresa que no disponga de talento’».

Su foco en las personas, las relaciones personales y el servicio local es importante, pero Antonio Lappí tiene claro que esta es solo una parte de la historia. «Estamos en un sector de servicios, y somos una empresa de costes. Muchos convertidores creen que pueden obviarlo, pero no es así. Los clientes no son rehenes de sus proveedores de etiquetas. No hay fidelidad, se guían por los costes y la eficiencia».

«Enviamos etiquetas a toda Europa, por ejemplo. No se trata de relaciones personales, sino de eficiencia, calidad y precio. Antes, cuando se hablaba de relaciones personales uno pensaba en comer juntos; pero ahora se trata de resolver el problema del cliente en tiempo real.

Por lo general, los gerentes de las empresas a las que visito no quieren vender su negocio ni se lo plantean activamente. Pero entonces ven lo que hacemos y perciben la amenaza al futuro de su negocio».

Mejora

La amenaza procede del incansable foco que Grupo Lappí pone en la mejora continua. ‘Fabricación ajustada, gestión eficiente y producción… son factores muy importantes. Trabajamos en ello todos los días. Las empresas profesionalizadas y eficientes son las que pueden prosperar’.

Grupo Lappí se enorgullece de su capacidad de adaptación e innovación. «Cambiamos constantemente nuestra forma de trabajar», afirma Antonio Lappí. «Ante cualquier obstáculo que surge, intentamos buscar el lado positivo: ¿dónde está la oportunidad?’ Esta actitud se hace extensiva a la pandemia, y uno tiene la sensación de que Lappí ha aprovechado muy bien la oportunidad de adaptarse a estas difíciles circunstancias. ‘La crisis de 2008 nos enseñó a ser profesionales y nos dio experiencia para una situación de este tipo», afirma. «Como consecuencia de la pandemia nos hemos vuelto más eficientes. Somos más ágiles y flexibles. Hemos invertido mucho en la automatización de los procesos y en mejorar la producción ajustada. La pandemia nos ha impulsado hacia la Industria 4.0 mucho más rápido de lo que lo habríamos hecho en una situación normal».

La empresa ha desarrollado una app móvil para uso interno durante la pandemia. Disponible en español y portugués, la utilizan los 250 empleados para estar al día sobre los cambios y nuevos avances. «Nos hemos adaptado muy bien a la situación», confirma Lappí. «La comunicación es determinante para la mejora de los procesos».

La adaptación tecnológica también se extiende a las redes sociales, que se han convertido en una herramienta indispensable para la empresa. Durante la pandemia, organizó una jornada de puertas abiertas que se transmitió en directo desde la fábrica. También ha creado un hilo de Twitter –#LabelHub– donde comparte modificaciones en directo con clientes y diseñadores.

Grupo Lappí revisa sus proveedores de tecnología de impresión cada siete años, de modo que las decisiones de inversión en equipos nuevos no se toman a la ligera. El convertidor gestiona 23 líneas de producción en sus plantas, y crea relaciones muy estrechas con los proveedores de equipos para cada proceso de impresión. Utiliza una gran variedad de tecnologías, incluidas flexografía, flexografía UV, offset (rotativo y semirrotativo), impresión digital y serigrafía, además de numerosas opciones de acabado.

Para la producción de etiquetas de cola húmeda utiliza un parque de 9 máquinas Heidelberg Speedmaster de 6 colores. Para la impresión digital, emplea dos máquinas HP Indigo, una 6900 y una 6800. Cuatro máquinas Nilpeter son las encargadas de cubrir las necesidades de flexografía de Lappí, a las que se sumarán otras dos en los próximos 2-3 años. La incorporación más reciente fue una Nilpeter FA-17 a finales de 2019.

En la fábrica de etiquetas autoadhesivas de Gráficas Calipolense, Grupo Lappí utiliza una rotativa offset Omet combinada con unidades de flexografía. El acabado se realiza en líneas Digicon de AB Graphic.

La nueva incorporación a su parque de máquinas es una semirrotativa offset de Miyakoshi (véase destacado). Con respecto a inversiones futuras, Antonio Lappí afirma que la empresa está evaluando «distintas tecnologías de impresión digital para determinar si podrían complementar la oferta de las máquinas HP Indigo».

Lappí añade offset semirrotativo con un equipo Miyakoshi

La nueva incorporación a las capacidades de producción de Grupo Lappí es una máquina offset semirrotativa Miyakoshi MLP.

Miyakoshi Europe, la filial europea del fabricante japonés con sede en Madrid, se fundó en 2015. Su tecnología offset semirrotativa ha tenido una gran acogida en el mercado europeo, con 52 instalaciones en el continente, 21 de ellas solo en España y Portugal. Miyakoshi Europe ha creado una red de distribución en el continente europeo.

«Buscábamos una semirrotativa offset por la calidad que la tecnología permite obtener y por su capacidad para imprimir tiradas cortas», señala Antonio Lappí. ‘»eníamos clara la configuración que queríamos. La eficiencia del equipo era un factor clave, ya que debíamos dar respuesta al aumento de la demanda de tiradas cortas y garantizar una entrega ágil a los clientes. Queríamos una máquina offset, pero que fuese semirrotativa, con alta velocidad y agilidad».

Gracias a la buena relación existente con OMC, el distribuidor de Miyakoshi Europe en España, Lappí tuvo oportunidad de probar la máquina offset MLP del fabricante japonés. «Analizamos cuatro factores: calidad, flexibilidad, velocidad y estabilidad de producción«, revela Antonio Lappí. «También nos fijamos en la estabilidad del servicio postventa, ya que nos preocupa encontrar un socio a largo plazo. La Miyakoshi MLP superó todas nuestras expectativas».

La Miyakoshi MLP incluye cinco unidades offset semirrotativas y dos flexográficas para la aplicación de barniz. Puede imprimir sobre película y papel. La productividad y flexibilidad se ven respaldadas por hasta 406.4 mm de longitud de repetición y 121 m/min de velocidad.

El arranque en frío y el cambio de planchas automático reducen el desperdicio de material y mejoran los cambios de trabajos. Las aplicaciones idóneas para este equipo son tiradas de etiquetas de entre 500 m y 30.000 m que requieran diferentes procesos y acabados en línea. La máquina MLP está disponible con un ancho de banda de 350 mm y 420 mm.

Desde la instalación a finales de 2019, la máquina ha causado una impresión muy positiva en Grupo Lappí, hasta el punto de que la empresa ha encargado otras dos máquinas para instalarlas en los próximos dos años. Según Antonio Lappí, la calidad y la eficiencia de la MLP fueron desencadenantes de la decisión de inversión. «Buscamos que el trabajo sea más eficiente en todo momento», concluye.